Omnifoto imágenes de un fotógrafo accidental

Perú, retazos

por J. Alberto Mariñas

Lima

Al contrario de lo que ocurría en el imperio español donde nunca se ponía el sol,  en Lima, antigua capital del virreinato del Perú, hay una época en la que el sol nunca sale, o al menos no se ve. Es el invierno, el reino de la garúa que con su luz lechosa deja resbalar el día indolentemente como si las horas no existieran en ausencia del astro rey.

Lima, con sus casi nueve millones de habitantes, sus barrios abigarrados que crecen a espaldas del mar y sus negros buitres que se disputan el cielo con los parapentes de Miraflores es una ciudad de tráfico caótico como corresponde a su magnitud, donde el centro histórico, colonial y decimonónico, resiste el sitio de una urbe que sucesivamente devora su pasado. Fenecieron los cientos de ruinas incas y preincas que poblaban el valle, como fenecieron las casonas y los palacetes a veces literalmente sitiados por edificios que los han enterrado o rodeado y crecido sobre ellos para hacer lugar al progreso.

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Del pasado más remoto sólo subsiste en el interior de la ciudad la Huaca Pucllana, una inmensa pirámide ceremonial de la cultura Lima aunque en las afueras de la urbe sí se pueden encontrar diversos centros arqueológicos. Del pasado reciente queda también poco porque fuegos, terremotos y guerras perdidas se encargaron de allanarle el camino a la sucesión arquitectónica.

En busca de un poco de “sabor limeño” hay que desplazarse hasta Barranco, un barrio colorido de casas bajas y bonitas que no fueron devastadas por el fuego de los soldados chilenos en la Guerra del Pacífico y que hoy albergan galerías, bares, locales nocturnos y a gente que gusta de considerarse bohemia. Barranco es el barrio del Puente de los Suspiros, siempre tomado por los novios, y de Chabuca Granda con sus jazmines en el pelo y su cohorte de canciones presidida por La Flor de la Canela .

La lima colonial, por supuesto, también tiene sabor, pero un sabor distinto. En la Plaza de Armas está el palacio presidencial, el ayuntamiento, la catedral y la  sede arzobispal, todos los poderes humanos y divinos concentrados en un solo lugar y custodiando -la catedral- los restos mortales del fundador de la ciudad, el trujillano Francisco Pizarro, en quien se cumplió escrupulosamente la advertencia bíblica, “quien a hierro mata a hierro muere”.

En el entorno de la Plaza de Armas hay iglesias que suscitan gran devoción, algunas casas coloniales y republicanas con balcones de cajón, un rasgo característico de esta ciudad , cuyo casco antiguo es patrimonio de la humanidad. Sin embargo, antiguo no quiere decir muerto. Las calles, los soportales, el interior de las casas, todo contiene actividad. Cualquier portalón o simple hueco acoge un negocio, desde pastelerías a imprentas, de talleres de ropa a boticas o  tiendas de recuerdos. Y cualquier esquina o lugar en la acera es igualmente adecuado para la pléyade de limpiabotas, relojeros y vendedores ambulantes de todo tipo de cosas que, al parecer, alcanzan el millón en Lima.

Sin embargo, oteando la capital desde sus pisos más altos o recorriendo sus calles, poco se puede imaginar cómo son el resto de las ciudades de este país tan grande en extensión como poco poblado, 23 habitantes por kilómetro cuadrado.

Arequipa

Basta con volar al sur, hasta la ciudad de Arequipa, la segunda mayor del país, para ver una realidad bien distinta. Allí sus 800.000 habitantes se alojan en casas de baja altura que se desparraman para  ocupar una gran extensión, mucho más allá de donde las calles, el alumbrado o el agua corriente alcanzan. Es una ciudad pintoresca llena de monumentos y de taxis diminutos, 33.000, que atascan y tapizan de amarillo y de blanco todas sus calles.

Los taxis en Arequipa, pero también en Puno, Juliaca y otras ciudades corresponden a muy variadas categorías. Los menos, automóviles grandes, y la inmensa mayoría, miniutilitarios de marcas asiáticas y modelos ignotos en Europa. Pero la escala sigue descendiendo con las moto-taxis, con espacio para dos pasajeros tras el conductor y muchas veces con baca o una prolongación trasera para permitirles cargar fardos y, finalmente, los modestísimos “cholo taxis” impulsados por un ciclista. En todos los casos el precio se negocia antes de la carrera ya que los taxímetros no existen ni en esta ni en ninguna otra ciudad del país.

Lo más bonito de Arequipa, es Arequipa. Su conjunto monumental histórico, sus calles empedradas, sus hileras de antiguas casonas, sus conventos, iglesias, la catedral… y el horizonte con tres volcanes nevados como tres centinelas que en realidad amenazan con su furia.

La ciudad no conserva una prístina integridad pero el paso de los siglos ha devenido en una fisonomía urbana peculiar y bella. Hoy las viejas casonas del centro con sus tres patios consecutivos se han convertido en aulas universitarias, agencias de viajes y trekking, restaurantes, tiendas de antigüedades o de alpaca, oficinas de banco… Por supuesto en esa trama urbana los templos y edificios religiosos tienen un papel estelar con un reparto encabezado por la catedral, situada en la Plaza de Armas, pero en el que quizá destaca especialmente el Monasterio de Santa Catalina. No sólo su fisonomía de calles interiores estrechas y coloridas es muy llamativa, también su historia lo es. Fue fundado en 1580 como convento de clausura para damas ricas. Para ingresar, cada novicia aportaba una dote y su propio ajuar y con ello tenían derecho a un apartamento privado con espacio para ella y su  sirvienta. Con esa peculiar concepción, el convento fue creciendo y creciendo hasta ocupar más de 20.000 metros cuadrados y albergar a 500 mujeres, entre monjas, sirvientas y niñas  que internaban para ser allí educadas. Hoy ese dédalo de calles con nombres de ciudades españolas se visita y las actuales monjas de clausura reservan para si un edificio moderno y un jardín privado que le arrebataron a las ánimas, ya que se trata del antiguo cementerio del convento.

El culto

Basta entrar en cualquier iglesia, para ver que la fe en Perú se vive con devoción. Hay feligreses en las misas de días laborables, se ven siempre devotos que oran ante las múltiples figuras que habitan las capilla laterales de los templos y muchos fieles que acompañan a sus santos en las procesiones.

Perú tiene sus propios santos como la mística Rosa de Lima o Fray Escoba, el primer santo mulato de la Iglesia. Durante 2012, éste revalidó el don de la ubicuidad que le caracterizó a decir de sus coetáneos y sus reliquias recorrieron el país con escala en un sin fin de ciudades para ser venerado con devoción en todas. Martín de Porres, su verdadero nombre, tardó casi 400 años en ser adornado por el Vaticano con el aura propia de los santos, pero su persona primero y su recuerdo después arrastran una devoción secular que comenzó antes de su muerte. Por cientos de años este hijo de un español y una liberta negra ha sido visto por los humildes en Perú  como uno de ellos: pobre, mulato y bueno.

Aunque las estadísticas dicen que el 96% de la población de Perú es católica, cuando se entra en contacto con la realidad social, resulta evidente que el sincretismo religioso tiene una fortaleza totalmente enraizada en la historia. El  arte sacro habla de ello: vírgenes con mantos que las hacer parecer montañas, santos adornados con soles, paisajes con animales sagrados pora los incas, María embarazada junto a Jesús, cristos de tez oscura, pelos de llama negra escondidos en el interior de algunas figuras veneradas… todos esos signos y muchos más hablan de cómo la población del país asimiló la nueva religión llevada por los españoles con aquello que era para ellos sagrado, las montañas, los pájaros, la fecundidad, los sacrificios de animales… y por supuesto, el color de su  piel.

J. Alberto Mariñas

(prohibida la reproducción de textos y fotos sin autorización expresa)

10 Responses to Perú, retazos

  1. Ana Pereira says:

    ¡Que bonito! Para mi gusto, no le tiene nada que envidiar a los reportajes de National Geographic.

  2. omnifoto says:

    jeje, ya me gustaría a mi.

    Muchas gracias Ana.

  3. fgeijo says:

    Tras vivir un año en Perú sólo puedo decir que las fotos son impresionantes y que me han hecho recordar muchos momentos agradables y otros no tan buenos. Pero eso forma parte de la vida. En fin, enhorabuena por la calidad de las fotografías.

  4. omnifoto says:

    Muchas gracias Fernando

  5. chus says:

    Los paisajes son grandiosos y las fotos magníficas, pero lo que más me llega, más allá de la técnica, es la mirada tan humana y entrañable sobre las personas y situaciones, cercana, poética, emocionada, comprensiva, y al mismo tiempo llena de humor y esperanza. Es muy bueno que haya gente que vea el mundo así y nos lo cuente, porque nos hace mejores. Me ha alegrado la mañana.

  6. omnifoto says:

    Jo Chus, qué comentario tan bonito. A mi también me alegra el día… aunque sea inmerecido 🙂

  7. Ana Schulz says:

    De veras hermosas! Me han encantado las fotografías de los animales. La yama con el yamito son deliciosos. Menudo viaje más estupendo.

  8. Harry Meléndez says:

    Mi admirado J.Alberto reciba Ud. mi mas profundo agradecimiento por su respuesta, estoy verdaderamente orgulloso contar con su atención, le felicito el haber conocido mi querido Perú, he visto sus fotos, y son verdaderamente espectaculares, muy originales, yo también tengo algunas que me tomé hace unos años cuando fui, seguro que igual que yo, se habrá quedado con las ganas de volver, y si algún día se anima me avisa y le sirvo de acompañante y guía porque me parece que falta conocer unos lugares que son también preciosos, como Nazca, al sur de Lima, mi tierra norteña Trujillo, se llama así en homenaje a su ciudad natal de Francisco Pizarro, Trujillo Extremadura y también la parte de la Selva, como se habrá dado cuenta el territorio Peruano tiene mucha variedad, la costa soleada casi todo el año, la Sierra con sus elevadas montañas de la cordillera de los Andes, y no puede faltar la Selva, con sus extensa vegetación, ríos extensos, donde nace el acaudalado Amazonas, esta última es la que me falta visitar hay muchísima variedad de microclimas, fauna, vegetación y lugares fantásticos por plasmar su belleza y que la gente conozca estos bonitos paisajes. bueno ya no le distraigo su valioso tiempo que es mas aprovechado con su trabajo y en especial sus tutoriales, y para finalizar reitero mi agradecimiento ya que con ellos he aprendido a “recuperar2 algunas fotos que tengo en mis archivos de diferentes viajes que he hecho y las voy a mejorar usando el conocimiento que Ud. muy generoso nos ofrece, espero que no sea mucha molestia el que los pueda ver y opinar, sería de gran ayuda para mí. Att. Harry Meléndez

  9. omnifoto says:

    Querido Harr, muchas gracias por tu generoso comentario. Sin duda a Perú hay que ver para seguir disfrutando de otras zonas de ese magnífico país.

    Un abrazo

    Alberto

  10. Estefanía says:

    Enhorabuena otra vez, Alberto. Aún conociendo ya tu arte, me quedo impresionada cada vez que veo fotografías nuevas hechas por ti. De lo que he visto hasta ahora de Perú, sin duda son las más bonitas e inspiradoras. En mi opinión, consigues expresar el alma de los lugares y sus gentes. Es arte de verdad.
    Un beso.
    Estefanía

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